Project Description

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BERENA ÁLVAREZ

– Gossypium –

Gossypium es el término científico empleado para designar a las plantas que cultivan algodón. Esta fibra vegetal natural se extrae a mano de la Madre Tierra. A partir de una pequeña semilla brotan las fibras, que requieren sol y abundante agua para vivir. Su fibra es una de las más utilizadas en todo el mundo. El algodón es único, resistente a la rotura y al agua hirviendo, compacto, firme, etc. Todo esto ha hecho que sea un producto de importancia fundamental para “el hombre”.
La mujer comparte con el algodón su fuerza, dureza y resistencia; y ha sido el hombre el encargado de convertirla en otro “producto”. A partir de ese paralelismo surge este proyecto, en el cual reflexiono sobre la utilización del cuerpo de la mujer como objeto y sobre la violencia que se ejerce contra él.
La estética que planteo en este proyecto es sencilla, sin artificios, al igual que hicieron muchos artistas de las vanguardias, como en el dadaísmo o en el futurismo. Puedo citar a Moholi Naghi o Marcel Duchamp, con su obra el urinario. Aunque mucho antes apareció Giorgo de Quirico, que ya usaba estas técnicas en sus obras de maniquís, o Man Ray, que daba importancia únicamente al sujeto de la foto.
Por otra parte, me considero influenciada por la estética marxista muy utilizada en los años cincuenta y sesenta, donde los artistas rompían los límites establecidos del objeto artístico e introducían lo no artístico en la obra. Esos artistas acentuaban de forma radical el contenido en sus trabajos. Heredo también los criterios estéticos de la escuela de Frankfort, donde Adorno ya teorizaba con citas como: “solo es legítimo el arte que encierra un grito de protesta contra un mundo inhumano y opresivo” o “ el arte moderno debe ser negativo ya que debe hablar de sufrimiento y producir displacer”.
En mi proyecto, el hombre es el objeto. Muestro su cuerpo como profanado y mancillado, con residuos de violencia, vestigios de dramas emocionales y una insatisfacción respecto al modelo establecido que, a veces, desemboca en lo obsceno o impúdico.
En las imágenes de “Gossypium” secciono las partes del cuerpo en cada fotografía y uso cuerdas de algodón como elemento de fuerza, además de por la carga psicológica que se procesa al ver las fotografías. La cuerda se convierte en el ejecutor, haciendo clara referencia al feminicidio.
Esa violencia contra la mujer es una cuestión de género. En todo el mundo las mujeres son víctimas del patriarcado. Una situación que el hombre no sufre. Por ello, yo decido utilizar el cuerpo masculino como objeto en mis fotografías, a modo de reivindicación feminista y para mostrar a los espectadores y espectadoras cómo nos sentimos las mujeres en muchas situaciones a lo largo de la historia y cómo hemos sido representadas: atadas, seccionadas, mancilladas, mudas, sin poder pensar, sin ser dueñas de nuestro cuerpo, utilizadas y/o reprimidas sexualmente, ….
Relaciono la visión que tiene el sistema patriarcal de la mujer con la suavidad, la pureza, la pulcritud, la blancura, etc. Unas características propias del algodón que empleo en mis fotografías. Pero esa visión de la mujer y, a su vez, del algodón, queda subvertida en mis imágenes. En ellas muestro todo lo contrario a lo establecido por el sistema, escenifico a través de la cuerda de algodón roja a una mujer fuerte, autónoma, luchadora, etc., la mujer real.
Además, el color blanco del fondo crea un choque entre estas dos visiones de la mujer que planteo. Por una parte, el blanco simbolizaría la mujer impuesta por el patriarcado (pura, pulcra, suave, indefensa, …) y el rojo de la cuerda haría alusión a esa mujer real.
En “Gossypium” podríamos decir que me apropio de la idea de Rioko Suzuki, fotógrafa japonesa, pero subvirtiendo los papeles y siendo mas irónica en cuanto al género, por la utilización del cuerpo del hombre en mis fotografías.
Muchos autores han utilizado técnicas de ataduras para sus fotografías en la historia y siempre han sido las mujeres las atadas, como ejemplo se podría citar a Nobuyoshi Araki, Hans Bellmer, Helmunt Newton o Terry Richardson, entre otros. Mis referentes fotográficos y artísticos están bastante claros, desde los clásicos, como Barbara Kruguer, Cindy Sherman, Nan Goldin, Jo Spence, Catherine Opie, Robert Mapplethorpe, hasta artistas contemporáneas, como Grete, Stern, Marina Abramovic, Gina Pane, Marta Amorocho, Ana Mendieta y, sobre todo, Regina José Galindo, a la que admiro profundamente.
“Provocar a veces cierto desagrado en la mente del espectador
para despertarle de su a menuda pasiva e inoperante situación de lector”.

Benito Roman